martes, 1 de marzo de 2011

Nuestros primos los neandertales

No tan lejanos. Los restos encontrados han demostrado que los neandertales hablaban y compartían experiencias alrededor del fuego.- MAURICIO ANTÓN


Maestros del fuego. En el yacimiento de Abric Romaní, en Tarragona, se han identificado al menos una docena de clases de fuego: para iluminar, cocinar, calentar…-MAURICIO ANTÓN

http://www.elpais.com/ LUÍS MIGUEL ARIZA 13/02/2011
En los días previos, frente a la hoguera, el patriarca del grupo neandertal al que se había incorporado Ida tomó una difícil decisión. Llevaban semanas sin encontrar comida, el frío empeoraba las cosas y varios de sus miembros habían muerto de hambre. Lejos quedaban los tiempos en los que alimentaban el fuego con los huesos de las presas, mientras disfrutaban de la carne y la grasa asada, y reían con las historias contadas al calor de las llamas. Las niñas y el pequeño fueron los primeros en caer. Los dejaron bajo un montón de piedras en el fondo de la cueva. Ida tenía 20 años, los cabellos pelirrojos y los ojos claros, y sabía lo que significaba perder a alguien querido. Muchos meses atrás, antes de unirse al clan, en otro lugar más cálido, había enterrado a su padre, colocando encima la cuerna del gran ciervo. Le cuidó con cariño durante casi 10 años, desde el día en que aquel oso le destrozó de un zarpazo el nervio de su brazo izquierdo y parte del pie. Ahora, los del clan morían deprisa; a los niños les siguieron los muchachos y las mujeres, siempre después de esas extrañas toses nocturnas. El patriarca decidió que debían alimentarse de la carne de los muertos.
De forma ceremoniosa, arrastraron los cadáveres hasta la entrada de la cueva y comenzaron a despedazarlos con gran habilidad. Usando las hachas y los filos cortantes, los desollaron y separaron la carne de los huesos. En algunos casos rompían los más largos para extraer la médula de su interior. Aunque Ida sació su apetito, observó que el mal había hecho presa en todo el grupo, como un demonio saliendo de lo más oscuro de la cueva. Tuvo que cuidar de ellos hasta que murieron. El patriarca fue el último en caer. Ida comprendió que algo invisible y maligno anidaba en esa cueva y que moriría si se quedaba allí. Las zarpas del demonio la alcanzarían como las del oso que destrozaron a su padre.
Después de aprovisionarse de la carne del propio patriarca, Ida se encaminó hacia el sur. Su padre le había enseñado que cuando no hay animales que cazar convenía observar cuidadosamente todo lo que la naturaleza podía ofrecerle. Encontró algunas de las hierbas que maduraban en los pastos, en las llanuras. Buscó los granos en las espigas, duros como piedras, pero que podían ablandarse con el fuego si se echaban en agua muy caliente. Había que echar las piedras calentadas entre las llamas en el agua y arrojar allí los granos. Se podía hacer una deliciosa pasta que salía al machacarlos. Su padre le había explicado también una manera de sacar una sustancia muy pegajosa de la corteza de un árbol, después de cocinarla con fuego durante horas. Era ideal para pegar los filos de piedra del hacha a los palos.
Ida volvió a ver el mar y estableció contacto con otro grupo de los suyos. La acogieron en su cueva. Cocinaban algo que olía a mar, una grasa deliciosa. Le contaron que el animal quedó atrapado en las aguas más superficiales de la playa. Asaban carne de muy buena calidad de otro animal con bigotes que se arrastraba de manera muy torpe por la arena. Durante los días siguientes, Ida acompañó a unos hombres para ver cómo lo cazaban. Se apostaron detrás de las rocas y esperaron el momento en el que una de las crías se quedaba a solas mientras sus padres se zambullían para pescar. Dos de ellos la asustaron empujándola a las manos del que tenía el filo cortante.
Aprendió de ellos otra cosa sorprendente. Recogían las conchas que el mar arrojaba a la arena de la playa y que venían ya agujereadas. Pasaban por ese agujero una cuerda y se las colgaban del cuello. Ellos pintaban las conchas del mismo color que el pelo de Ida, y la enseñaron varios collares en negro y en rojo para que eligiera. Los hombres y mujeres se pintaban la cara, el cuello y el pecho con llamativos colores. A veces caminaban kilómetros hacia el interior para contactar con otros grupos cuyos miembros tenían un aspecto distinto e intrigante, más altos y menos robustos. Ida, que no sobrepasaba el metro y medio de estatura, se fijó en uno más alto y, tras un par de encuentros, decidió finalmente irse con él para aparearse, tal y como había visto hacer a otras mujeres en el clan de su padre.
Esta historia pudo ocurrir hace casi 50.000 años en España, entre lo que hoy es Asturias y la costa de Murcia. Nuestro país es un paraíso de hallazgos neandertales. La última hora procede de la sima de las Palomas en Murcia. El equipo del antropólogo Michael Walker acaba de desenterrar un excepcional esqueleto de una mujer que vivió hace entre 45.000 y 50.000 años del que se conserva el 85% y que apenas sobrepasaba el metro y medio. Sus huesos aún permanecían unidos "en conexión anatómica, algo que no se había encontrado desde hace 35 años", asegura este experto. "Excavamos la mujer como si hubiera estado enterrada en un cementerio".
Ida, por supuesto, es una recreación ficticia de una mujer neandertal. Inteligente, curiosa, su tecnología era sofisticada y quería a los suyos. Quizá no fuera muy alta, pero, ¿le parece a usted la vida de una salvaje embrutecida? Los últimos hallazgos fósiles han acercado como nunca a neandertales y a Homo sapiens. ¿Quién dudaría hoy en calificar a un pigmeo africano y a un esquimal como especies distintas?
Sí, el esqueleto y la morfología del neandertal eran diferentes: más robustos, con un saliente de hueso encima de los ojos, un cráneo y un cerebro mayores, y de menor estatura. "Muchos de los rasgos que usamos para discriminar a los humanos modernos de los neandertales son detalles de la anatomía del esqueleto interno y no se aprecian desde fuera, a menos que tengas visión de rayos X", explica a El País Semanal el paleoantropólogo portugués João Zilhão, profesor de investigación en la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados en Barcelona. Zilhão lleva estudiando desde hace muchos años a los neandertales y cree, básicamente, que eran tan humanos como nosotros. Sugiere que echemos un vistazo al luchador ruso Nicolai Valuev. Su aspecto recuerda al neandertal, pero "está dentro de la variabilidad humana". La cuestión no radica en preguntarse hasta qué grado fueron diferentes a nosotros, sino hasta qué punto nos parecemos a ellos. ¿Y si fuéramos, en cierta forma, como ellos?
El yacimiento de la cueva de El Sidrón, en Piloña (Asturias), ha proporcionado en los últimos años valiosos fósiles procedentes de una galería a 200 metros de la entrada. El equipo de Antonio Rosas, profesor de investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y autor del libro Qué sabemos de los neandertales (CSIC-Catarata), analizó los restos de 12 individuos. Hallaron marcas en sus huesos que mostraban que habían sido probablemente devorados en un acto de canibalismo.
Quizá, opina Rosas, "pasaran por épocas de carencias alimenticias y fueran comidos". Hace unos 49.000 años, el clima sufrió enfriamientos sucesivos. Hubo épocas en que llegaron bloques de hielo al Cantábrico. El estudio de Rosas, publicado el pasado diciembre en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), desvela los lazos familiares analizando el ADN de los huesos. Los hombres estaban relacionados; podían ser primos, tíos o hermanos. Las mujeres, en cambio, no formaban parte de la familia cuando se incorporaron al clan.
Estos grupos, a menudo intercambiaban las mujeres para preservar la diversidad genética. "Es un sistema muy extendido entre los cazadores recolectores. Hablamos de grupos pequeños, de un número bajo, entre ocho y treinta personas, y con una cierta movilidad. Si estos grupos no se relacionan con otros, diez generaciones después hay un deterioro genético y cultural. Y una manera de mantener lazos de amistad resultaría del intercambio de mujeres, probablemente adolescentes".
¿Qué pudo ocurrir con esta familia para que todos sus restos aparecieran con señales de haber formado parte de un festín caníbal? Puede que una muerte catastrófica o una epidemia acabara con ellos, y otros se los comieran. O que se tratara de un ataque por parte de neandertales acuciados por el hambre, quienes los eliminarían, pero sin dejar pistas en sus huesos. No lo sabemos.
Rosas advierte de que existen pocas evidencias de violencia entre neandertales, y le incomoda proyectar una imagen violenta de este homínido, aunque mantiene que ellos fueron una especie distinta, si bien estaban tan próximos a nosotros, que su cultura forma parte de la nuestra. Uno de los miembros fue pelirrojo. El análisis del ADN de sus huesos dio con "un gen, MC1R, implicado en la pigmentación de la piel, que da una coloración pelirroja, en un neandertal de El Sidrón, y otro en Italia".
Ida sentía compasión. Y hay numerosos casos en el registro arqueológico que demuestran que los neandertales cuidaban de los suyos. El más espectacular es el del hombre "viejo de Shanidar", cuyos restos fueron encontrados en una cueva de Irak; sufrió heridas gravísimas en un brazo, deformaciones en ambas piernas y un golpe en la cabeza que le dejó casi ciego cuando era un adolescente. Según la antropóloga Penny Perkins, de la Universidad de York, en su libro The prehistory of compassion (La prehistoria de la compasión), este hombre sobrevivió entre 20 y 35 años a sus heridas. No podría haberlo logrado, en un mundo tan duro, de no recibir cuidados y alimentos de los suyos.
Lejos de comportarse como seres embrutecidos de dieta restringida a la carne, los neandertales cocinaban los alimentos. Además, eran unos maestros del fuego. En el yacimiento de Abric Romaní, en Tarragona, el equipo del arqueólogo Eudald Carbonell lleva examinando más de 200 hogueras desde 1983 hechas por estos homínidos, de las cuales ya han identificado al menos una docena de clases de fuegos, destinadas a la iluminación, a proporcionar calor, o a cocinar.
Hablar y compartir experiencias al calor del fuego es habitual hoy en día y lo fue en el pasado. Entre los restos microscópicos de estas hogueras han encontrado fragmentos de hueso, madera, restos de planta, lascas de piedra y grasa asada, presumiblemente de las piezas que descarnaban. Y en un estudio publicado en PNAS en diciembre del año pasado, la antropóloga Amanda Henry, de la George Washington University, encontró pruebas de la dieta vegetariana de los neandertales, en dientes fósiles de hace unos 40.000 años, en la cueva de Shanidar, Irak, y en un yacimiento en Bélgica: restos microscópicos de semillas de dátil en la placa dental, además de almidón procedente de granos de trigo salvaje, cebada, centeno y leguminosas.
"Todo lo que podemos deducir es que hubo cocina en presencia de agua, quizá mediante el hervido, o el asado, o cualquier otro método por el que el agua añadida era lo que cocinaba el alimento", explica Henry. "No sabemos cómo lo hacían. Probablemente disponían de una variedad de contenedores hechos de algún material orgánico, aunque no tenemos ningún registro de ello. Lo que sabemos sobre los métodos de cocina procede de los estudios etnográficos. Podríamos comparar estos registros arqueológicos de los neandertales con lo que esperamos encontrar en los de las sociedades cazadoras y recolectoras. Pero en los neandertales no hemos encontrado las piedras calentadoras que transfieren a los contenedores con agua".
Nuestra ficticia Ida probó la carne humana. ¿No es eso prueba de que ella era más primitiva? Esta falsa idea fue hábilmente explotada en una magnífica película con pobre base científica, En busca del fuego, del director francés Jean-Jacques Annaud. El canibalismo aún se practica en muchas tribus humanas. Es casi una prueba de humanidad. "Si ellos fueron caníbales en situaciones de estrés alimenticio o por razones de naturaleza ritual, eso los hizo más humanos, no menos", explica João Zilhão.
Ida conoce neandertales que viven cerca de la costa, capaces de capturar delfines y focas. Restos de vértebras de los cetáceos y huesos de focas se han encontrado en dos ocupaciones neandertales en cuevas de Gibraltar, de acuerdo con las investigaciones de la antropóloga española Yolanda Fernández-Jalvo. ¿Cómo lo lograban sin redes? Quizá matando los delfines varados en las playas, y a las crías de focas en las estaciones de reproducción.
Y a este comportamiento ya de por sí sofisticado se le añade el pensamiento abstracto y simbólico, facultad negada a los neandertales desde tiempos históricos: otro tópico derrumbado. Los recientes trabajos de João Zilhão y sus colegas demuestran que los neandertales fabricaban adornos y se pintaban. Eran coquetos. Hay dos cuevas en Murcia, la de Los Aviones –excavada por el arqueólogo Ricardo Montes, y a menos de cinco kilómetros del mar–y la Cueva de Antón, en el interior, a unos 80 kilómetros de la costa. "Encontramos allí conchas perforadas. Y están pintadas. No tienen ninguna función que no pueda ser la de adornarse. En la cueva de Los Aviones las descubrimos en asociación con recetas bastante complejas de pigmentación, hechas a base de mezclas de diversos tipos de minerales, para conseguir efectos que no existen en la naturaleza", dice Zilhão.
Ocurrió hace 50.000 años, antes de que los seres humanos modernos entraran en contacto con los neandertales europeos. Se acepta que el primer contacto entre ambas especies humanas se produjo en Europa hará unos 40.000 años. ¡Pero 10 milenios antes los neandertales ya se adornaban y pintaban sus cuerpos! Los tabúes, según Zilhão, han impedido ver la evidencia desde los años cincuenta, cuando se desenterraron adornos y colgantes asociados a neandertales en Francia, fechados en esa época del contacto. Hasta 1996 no se empezó a admitir que los autores de esos collares eran neandertales y no humanos. "La gente se resistía a aceptarlo".
Los adornos, o habían sido fabricados por humanos y se mezclaron con restos neandertales, o bien estos copiaron a los humanos, "en una imitación sin comprensión, como una niña que se pone el collar de perlas de su madre sin tener conciencia del significado social de ese collar", añade este experto. "Se llegó a escribir que los neandertales serían como esos nativos de Nueva Guinea que jamás han visto un transistor; solo observan que los tienen los blancos, y como no saben para qué sirven, se los cuelgan como trofeos". El prejuicio que pesa sobre los neandertales se explica, en su opinión, por el "pecado original de ser la primera humanidad fósil conocida" desde los tiempos en que el primero fue desenterrado en Alemania, en 1856.
En nuestra historia, Ida se apareó con un ser humano moderno. ¿Hay que echarse las manos a la cabeza? El debate es fascinante. Los detractores de esta idea afirman que el ser humano moderno se concibió como una especie biológicamente diferente; y aunque todo el mundo acepta el origen africano de la humanidad actual, los Homo sapiens desplazaron a los neandertales, que habían dominado el continente europeo y la parte más occidental de Asia durante 200.000 años. No hicimos el amor con ellos, sino la guerra. Disponíamos de una mejor tecnología y los condenamos a la extinción (quizá hace unos 30.000 años). Es cierto que hoy no vemos neandertales andando entre nosotros. ¿Pero han desaparecido totalmente, o se mezclaron con nosotros?
João Zilhão y el paleoantropólogo Erick Trinkaus, de la Washington University en San Louis (EE UU), mantienen desde hace años que hubo mezcla. El hallazgo en 1998 en Lagar Velho (Portugal) del esqueleto de un niño de 24.000 años con rasgos neandertales se suma al de los restos de individuos en Rumania y la República Checa en los que se aprecian una mezcla de caracteres que hacen pensar que fueron el resultado de un cruzamiento entre neandertales y humanos modernos. En este sentido, cuando hablamos de la extinción de los neandertales, habría que referirse a los últimos neandertales puros. Zilhão estima que el proceso de contacto y asimilación pudo ocurrir hace 37.000 años, y que las fechas que sitúan a los neandertales en Gibraltar entre 28.000 y 30.000 años son "pura fantasía".
¿QuiÉn tiene razón? Esta película de suspense tuvo el año pasado un tercer acto para muchos inesperado. Científicos del Instituto Max Planck en Alemania ensamblaron el 60% del genoma del neandertal a partir de 400 miligramos de polvo de tres huesos de mujeres neandertales encontradas en una cueva de Croacia, en un logro tecnológico sin precedentes. Compararon esa secuencia genética de mil millones de pares de bases con los genomas de cinco humanos actuales procedentes de Nueva Guinea, China, Francia y África Occidental y Oriental. El resultado fue una sorpresa que ni ellos esperaban: los europeos y asiáticos contenían genes neandertales.
"Aquellos de nosotros que vivimos fuera de África llevamos dentro un poco de ADN neandertal", aseguró el director del proyecto, el genetista Svante Pääbo, en una nota de prensa del instituto. Es probable, dicen ahora, que esta mezcla tuviera lugar en Oriente medio, entre hace 50.000 y 80.000 años. Las noticias dieron la vuelta al mundo, pero para Eric Trinkaus, la sorpresa no fue tal. "El estudio genético no confirma nada", aclara este paleoantropólogo, que lleva estudiando neandertales desde hace 40 años. "Nosotros ya lo sabíamos, pero los genéticos han proporcionado la evidencia. Lo que tenemos es un número de fósiles de humanos modernos que contienen en un cierto grado una ascendencia neandertal, aunque son todavía humanos modernos. A medida que los humanos modernos se extendieron después de unos 50.000 años se encontraron con poblaciones neandertales. Sabemos por la arqueología que vivían de una manera muy parecida, y seguramente encontraron en la población que acababa de aterrizar compañeros adecuados y las poblaciones se mezclaron en un cierto grado. Probablemente ocurrió en lugares y tiempos diferentes".
Si los genes neandertales se incorporaron a nuestro acervo genético, ¿cómo es posible que dos especies, en el caso de ser distintas, se crucen y produzcan descendientes fértiles? En la actualidad, señala Trinkaus, ocurre que dos especies muy próximas pueden hacerlo, pero al ser una más dominante y numerosa, la otra termina siendo absorbida. "En Norteamérica hay dos especies, el coyote y el lobo. En condiciones ecológicas normales se comportan como especies separadas, compiten entre sí y no se mezclan. Pero si la ecología se perturba, los machos y hembras de especies distintas se aparean libremente y producen una descendencia completamente fértil y viable. El lobo rojo, en la parte sureste de Estados Unidos, es híbrido entre el coyote y el lobo".
Para Trinkaus, la resistencia a considerar a los neandertales como nuestros antecesores no tiene que ver con la biología o con el registro fósil, sino con esa percepción de que somos tan especiales. Tenemos que estar separados del resto del mundo y no podemos mezclarnos con los neandertales. "Cuando publicamos los resultados del niño de Lagar Velho hace 12 años hubo gente que reaccionó de una manera entusiasta a la interpretación que dimos del esqueleto". Para este experto, el cruzamiento entre seres humanos modernos y neandertales constituía la interpretación más sencilla de la evidencia fósil. Y si hubiera ocurrido al revés, "lo habría aceptado de buena gana. Muchos de los que rechazaron lo que yo y otros mostramos como una clara evidencia lo hicieron en términos filosóficos. Hablamos de los orígenes humanos y el lugar que ocupamos en el mundo. Si lo abordas de forma científica o religiosa hay un prejuicio del que uno debe ser consciente".

sábado, 12 de febrero de 2011

La australopiteca Lucy ya andaba como nosotros


Hueso del pie (cuarto metatarsiano) descubierto en Hadar (Etiopía).- CAROL WARD / ELISABETH HARMAN

El hueso fosil de homínido descubierto en Hadar (Etiopía) ubicado en su posición en el esqueleto del pie.- CAROL WARD / UNIVERSITY OF MISSOURI

ALICIA RIVERA 10/02/2011
http://www.elpais.com/
La capacidad de andar plenamente sobre las dos extremidades inferiores es una característica especial de los humanos entre todos los primates. ¿Pero, cuándo se impuso este rasgo en la evolución de los homínidos? ¿Qué especie abandonó los árboles o dejó de andar a cuatro patas? Un hueso del pie, curvado como los del Homo sapiens, pero de hace más de tres millones de años y descubierto en Etiopía, zanja ahora la discusión acerca de si aquellos seres antepasados nuestros eran totalmente bípedos o aún mantenían rasgos arborícolas. El hueso en cuestión es un cuarto metatarsiano perfectamente conservado de un Australopithecus afarensis, la especie que se hizo famosa por el esqueleto de una hembra hallada en Etiopia, en 1974, y bautizada Lucy. Ahora se sabe que era plenamente bípeda.
La importancia del hueso descubierto se debe a que demuestra que el pie tenía la curvatura típica de los bípedos como los humanos actuales, curvatura que ayuda a tomar el impulso en el suelo al dar el paso y a amortiguar la caída al volver a pisar. Ese pie no tiene ya el dedo gordo largo y flexible de los chimpancés, tan útil para trepar por las ramas y sujetarse. "Ahora sabemos que Lucy y su parientes tenían los pies arqueados y esto significa mucho en el conocimiento que tenemos de ellos, desde dónde vivían hasta qué comían y cómo evitaban a los depredadores", dice Carol Ward (Universidad de Missouri), coautora del descubrimiento. "El desarrollo del pie arqueado fue un cambio fundamental hacia la condición humana porque significa perder la capacidad de utilizar el dedo gordo para agarrar las ramas de los árboles, lo que indica que estos ancestros nuestros finalmente habían abandonado la vida en los árboles y habían adoptado la vida en el suelo". Así, diversificarían sus fuentes de alimento.
Lucy es un esqueleto casi completo de una hembra de poco más de un metro de altura, que vivió hace 3,8 millones de años y que tendría un cerebro poco mayor que el de un chimpancé, pero que había evolucionado y ya no vivía exclusivamente en los árboles. Que su especie sería capaz de andar sobre sus dos extremidades inferiores estaba claro, pero para muchos científicos no habría aún dejado de lado completamente las capacidades arborícolas. Esos homínidos vivirían en el suelo pero estarían perfectamente cómodos en los árboles y se podrían desplazar por las ramas de los árboles si venía bien o hacía falta. El cuarto metatarsiano ahora presentado en la revista Science demuestra que Lucy y sus congéneres eran bípedos como nosotros y que habían perdido ya las características de los pies propias de los monos. Subirían a los árboles, pero no tendrían las plenas capacidades de sus antepasados.
El hueso se descubrió hace 10 años (hasta ahora no se han culminado los estudios del fósil para sacar conclusiones) en una yacimiento de Hadar, en Etiopía, en el que se han encontrado ya más de 250 fósiles de al menos 17 individuos A.afarensis, de hace 3,2 millones de años. El líder de la excavación es Donald Johanson, el mismo paleontólogo estadounidense (ahora en la Universidad de Arizona) que encontró los restos de Lucy y que le dio en nombre en honor de la canción Lucy in the sky with diamonds que los miembros de la expedición oían una y otra vez en el campamento aquel año.
No son Lucy y sus congéneres, incluido el individuo del cuarto metatarsiano, los primeros homínidos después de la bifurcación evolutiva de los otros primates. Algo más de cuatro millones de años tienen los A.anamensis descubiertos en Kenia y Etiopía, pero su esqueleto aún no se conoce bien, explican los científicos en Science. Algo más antiguos, en torno a 4,4 millones de años, tienen los Ardipithecus ramidus, de Etiopía, que son los ancestros humanos más antiguos que se conocen hasta ahora con un esqueleto bien representado en el registro fósil, como dicen los paleontólogos. Pero los ardipitecos, descubiertos por Tim White, contrincante declarado de Johanson en la carrera por estudiar los homínidos más antiguos y más humanos, sería sólo un bípedo a tiempo parcial, de transición, con muchos rasgos aún de los monos que se desplazan por los árboles, incluido el dedo gordo largo y móvil adecuado para sujetarse.
El cuarto metatarsiano de A.afarensis está completo y casi perfectamente conservado, explican Johanson y sus colegas. Se habían encontrado antes otros metatarsianos fósiles, pero parciales, "ninguno lo suficientemente completo como para abordar la cuestión de los pies arqueados". Y el cuarto metatarsiano "es el elemento clave" de diferencia entre simios y humanos, "la mejor prueba de la presencia de arcos permanentes longitudinal y transversal en el pie".

domingo, 30 de enero de 2011

La batalla de Himera emerge de las fosas de sus guerreros

Representación romántica del momento decisivo de la batalla de Himera
Imagen de los guerreros griegos en una fosa común de Himera
JACINTO ANTÓN 30/01/2011 http://www.elpais.com/
Fue una de las batallas más tremendas y decisivas libradas por los antiguos griegos, y en ella también se jugó la suerte de la civilización occidental como la conocemos. Todo el mundo ha oído hablar de Salamina y, sin embargo, ¿quién recuerda Himera? Esa batalla tuvo lugar, según Heródoto (Libro VII), el mismo día que la de Salamina, durante la última semana de septiembre del 480 antes de Cristo, si bien en tierra y muy lejos hacia el oeste. Si junto a la isla de Salamina, cerca de Atenas, los griegos derrotaron a los persas y conjugaron el peligro de caer bajo el yugo del poderoso imperio oriental, hundiendo la incontable flota de Jerjes, frente a Himera, en la costa norte de Sicilia, cerca de Palermo, una coalición de colonos griegos -mandados por Terón, tirano de Agrigento, y Gelón, rey de Siracusa- venció a otros peligrosísimos enemigos, otros "bárbaros", estos occidentales, los cartagineses, salvaguardando uno de los territorios helenos más importantes.
La coincidencia de los ataques, el persa y el cartaginés, hizo pensar a los griegos en un pacto de sus dos grandes enemigos para hacerles la pinza desde el este y el oeste. Las fuentes de la antigüedad -comparan Himera con Platea- hablan de una batalla grandiosa, que ahora confirma la arqueología, y que acabó con el enorme ejército cartaginés completamente derrotado y el suicidio de su comandante, Amilcar (un Magónida, nada que ver con los Bárcidas), que se habría lanzado a las llamas de una pira sacrificial, a lo Dido, evitando la captura.
El combate tuvo algo de guerra de Troya, pero al revés: los griegos asediados, que al principio llevaban la peor parte, hasta el punto de que tapiaron las puertas de la ciudad y asaltaron con un ardid -haciéndose pasar por caballería enemiga- el campamento en la playa de los atacantes cartagineses incendiando sus naves varadas. La contienda prosiguió en la llanura entre la playa y la ciudad, donde el campo de batalla ha sido ahora localizado.
De la ferocidad de la lucha -"fue grande la carnicería", escribe Diodoro Sículo- nos da fe el descubrimiento de los enterramientos de los guerreros griegos caídos en la batalla. Los arqueólogos han hallado incluso varias sepulturas colectivas, verdaderas fosas comunes, con los soldados alineados en una última y espectral revista y todos con heridas escalofriantes, en las que se escucha el eco metálico de la guerra antigua con toda su ferocidad. Desde el punto de vista científico pueden representar la mayor fuente de información sobre cómo luchaban y morían los griegos.
"Hemos excavado siete fosas comunes de la batalla con un centenar de cadáveres, pero hay muchísimas sepulturas individuales más de guerreros y 26 tumbas de caballos, muy raras en el mundo griego y que deben tener que ver con ese papel protagonista de la caballería en la batalla, para recordarlo", explica el director científico de las excavaciones, el arqueólogo Stefano Vassallo. El estudioso, que ha participado en un curso del Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC), recuerda que la necrópolis de Himera es una de las más grandes de Italia y en ella han excavado ¡9.000 tumbas! de diferentes épocas durante los trabajos preventivos de la construcción de la línea ferroviaria Palermo-Mesina, iniciados en 2008 y recién concluidos.
Vassallo señala que los guerreros griegos de las fosas comunes yacen todos en posición dorsal, son hombres de edades entre los 25 y los 30 años y presentan traumatismos violentos debidos a heridas de armas de tajo o lanza. Muchos conservan trozos del arma que les causó la muerte: puntas de flecha o de lanza que penetraron tan profundamente que no se pudieron extraer del cuerpo.
El arqueólogo no cree que la coincidencia con Salamina sea literal (para Diodoro Sículo, Himera se libró el mismo día que la batalla de las Termópilas), pero tampoco que Heródoto se lo inventara. "No es un mito, hubo sin duda sincronía entre ambas campañas".
Himera tiene un epílogo amargo. Si bien los griegos pararon definitivamente a los persas en las guerras médicas, los cartagineses volvieron 70 años después y la revancha fue completa. En la segunda batalla de Himera (409 antes de Cristo), el nieto de Amílcar, Aníbal (otro, no el terror de los romanos), venció a los griegos y arrasó la ciudad. Himera no volvió a ser ocupada. "Fue una vendetta tremenda", asegura Vassallo. También de esta notable batalla se han excavado otras dos fosas comunes, una con 59 cadáveres. Vassallo cree que otra fosa con centenares de esqueletos muy desordenados podría albergar los restos de las víctimas de la masacre de civiles ordenada por Aníbal tras la toma de la ciudad para apaciguar el fantasma de su abuelo.

lunes, 24 de enero de 2011

Hallan en Armenia la instalación para hacer vino más antigua del mundo

Imagen de la excavación.

Reuters. Washington http://www.elmundo.es/elmundo/
Arqueólogos descubrieron la instalación para fabricar vino más antigua hallada hasta ahora, utilizando técnicas bioquímicas para identificar una cosecha de hace unos 6.000 años de antigüedad en lo que ahora es el sur de Armenia.
La excavación muestra una imagen de una sociedad compleja donde los asistentes a un entierro tomaban una cosecha especial hecha en un cementerio que estaba en una cueva, informaron el martes los investigadores en la revista Journal of Archaeological Science.
"Se trata de la instalación para hacer vino más antigua que se conoce", dijo Gregory Areshian de la Universidad de California
La datación por carbono mostró que una uva deshidratada encontrada cerca de una prensa de uvas se cultivó hacia el 4.000 a.C., dijo su equipo.
Esto supone que tiene 1.000 años más que cualquier otra instalación para fabricar vino descubierta hasta ahora, según el equipo de Armenia, Estados Unidos e Irlanda. El equipo encontró el zapato de cuero más antiguo del mundo, de unos 5.500 años, en la misma cueva el año pasado.
El lagar o recipiente para hacer el vino habría contenido unos pocos litros de zumo y uvas aplastadas, por lo que funcionaría previsiblemente con la tradicional técnica de pisar la uva descalzos, dijo Areshian.
"Era una instalación relativamente pequeña relacionada con el ritual dentro de la cueva. Para el consumo diario habrían tenido lagares mucho mayores en el asentamiento habitual", dijo Areshian, que fue viceprimer ministro en el primer Gobierno de la independiente República de Armenia en 1991.
Los rastros químicos apuntan a zumo de uva y, dada la falta de refrigeración, el zumo se habría fermentado para convertirse en vino, dijo Areshian. "También sabemos que todavía, en los pueblos de la zona, la cultura del vino es muy antigua y tradicional", declaró. Los vinos producidos en el lugar son merlots y cabernet sauvignons, agregó.
La expedición, pagada en parte por la National Geographic Society, también descubrió un equipo de procesamiento de cobre. Areshian dijo que el equipo detallaría esos hallazgos posteriormente. El complejo, conocido como Areni-1, está en las pequeñas montañas del Cáucaso cerca de la frontera sur de Armenia con Irán.
en Los Angeles, que ayudó a liderar el estudio, en una entrevista telefónica.

viernes, 7 de enero de 2011

Los neandertales cocinaban las verduras


abc.es 28/12/2010
Los neandertales cocinaban y consumían regularmente una variedad de vegetales, según un estudio del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian en Fairfax (Estados Unidos) que se publica en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Los científicos han llegado a esta conclusión tras examinar los dientes fosilizados de algunos de estos ancestros humanos encontrados en cuevas de Irak y Bélgica. Entre los dientes aparecieron restos de granos de almidón, raíces y tubérculos que, por su estado, habrían sido sido tratados antes de ser ingeridos. La investigación resulta importante para comprender por qué desapareció este grupo humano.
La naturaleza y las causas de la desaparición de los neandertales y su sustitución aparente por los seres humanos modernos han sido objeto de debate durante mucho tiempo. Muchos investigadores han propuesto diferencias en las dietas de los dos grupos como una de las causas fundamentales de la desaparición del hombre de Neandertal. Algunos estudios han indicado que estos ancestros humanos comían principalmente carne y, por lo tanto, no eran competencia para los primeros humanos modernos, que conseguían más calorías de los mismos ambientes al adaptarse a alimentos basados en vegetales y en productos marinos.
Sin embargo, los científicos norteamericanos, dirigidos por Dolores R. Piperno, analizaron partículas de alimentos atrapados en placas acumuladas en dientes de neandertal fosilizados que fueron desenterrados en localizaciones arqueológicas en el norte de Europa e Irak. Los autores descubrieron entre estos dientes granos de almidón de numerosas plantas, incluyendo un tipo de pasto, legumbres, raíces y tubérculos.
Muchos habían pasado por cambios físicos que se correspondían experimentalmente con granos de almidón cocinados, lo que sugiere que los neandertales controlaban el fuego de forma muy parecida a como lo hacían los primeros humanos. Los dientes también conservaban partículas microscópicas de dátiles y abundantes féculas de otras plantas que los investigadores intentan aún identificar.
Los artefactos de piedra no indican que los neandertales utilizaran herramientas para moler las partes de las plantas, lo que sugiere que probablemente no practicaban la agricultura. Sin embargo, el estudio demuestra que estos ancestros humanos invertían tiempo y trabajo en aumentar la calidad nutricional de los alimentos basados en vegetales. De esta forma, eran más fáciles de ingerir.

jueves, 6 de enero de 2011

Hugh Thomas: "Carlos V murió con la sensación de haber fracasado"

Hugh Thomas. Foto: Begoña Rivas.
Alberto Ojeda. 29/11/2010 elmundo.es
Hugh Thomas (Windsor, 1931) sigue siendo "feliz" cuando atraviesa el umbral del Archivo de Indias en Sevilla. “Es como entrar en un templo para un historiador”, explica esta mañana fría de noviembre en que ha venido a Madrid para presentar El Imperio español de Carlos V, su segundo tomo sobre el periodo en el que en los dominios españoles el sol no lograba nunca ponerse del todo. Este hispanista británico de cabello cano y algo alborotado, con un aire profesoral que infunde el máximo respeto, lleva décadas libando los papeles añejos de este archivo y otros como el de la Biblioteca Nacional. De ese esfuerzo cotidiano ha extraído material suficiente para levantar una imponente obra sobre la historia de nuestro país, en la que sobresale La guerra civil española, un clásico sobre el conflicto fratricida, y sus investigaciones sobre la Conquista de América y el Imperio Español de los Austrias.
Pregunta.- ¿Le dio Carlos V al Nuevo Mundo la importancia que merecía, o estuvo demasiado centrado en los conflictos del Viejo?
Respuesta.- Le ocupó menos tiempo del que se pueda pensar. Sólo se preocupaba de aspectos concretos que tenían especial relevancia, como por ejemplo el oro que venía del Perú, porque sabía que podía jugar un papel muy importante. También se mostró muy crítico con Pizarro cuando éste ejecutó a Atahualpa. Él pensaba que bajo ningún concepto se podía matar a un monarca. Fue bastante sensible con los indígenas. Cuando le presentaron en la corte un grupo de ellos, rápidamente les envió al sastre para que no padecieran el frío. Además, fue muy receptivo a las tesis de Bartolomé de las Casas que exigían un trato digno para los indios.
P.- ¿Cuál es la importancia de su legado de cara a la posterior construcción de la unidad de Europa?
R.- En un momento difícil como el actual para Europa podríamos recurrir más a su ejemplo. Él fue un pionero en la intención de superar las barreras entre los diferentes reinos europeos, sobre todo tras su coronación como Emperador en Aquisgrán. Yo soy un gran europeísta, en contraste con gran parte de mis compatriotas y a Carlos V lo tengo por un precedente positivo en la construcción de la Unión Europea. De él, al contrario que de Hitler y Napoleón, se puede hablar bien en este sentido.
P.- ¿A lo largo de estos años de investigación ha cambiado mucho su visión de Carlos V?
R.- No, en realidad no. Él recibió un fuerte influjo del erasmismo en los años 20 de la mano de su confesor. Por eso colocó a Alonso Manrique de Lara, otro erasmista y hermanastro de Jorge Manrique, al frente de la Santa Inquisición. Luego su responsabilidad en el trono le hizo endurecerse en la defensa del catolicismo. Y fue monarca peculiar al decidir jubilarse, algo que no suelen hacer los reyes, pero es que él sufría tremendamente a causa de la gota.
P.- ¿Cuáles son los grandes logros de su reinado?
R.- La promulgación de leyes protectoras de los indígenas, influido por Bartolomé de las Casas. También su tolerancia hacia los comuneros de Castilla. No se cebó en la represión, apenas murieron unos 100, una cifra mínima si las comparamos con los conflictos del siglo XX. Y las grandes conquistas en América: la del Perú fue la más importante, pero también se produjo la de Chile con Valdivia, la de Colombia con Jiménez Quesada, la expansión al otro lado del río de la Plata con los Mendoza, la gran familia de la época...
P.- ¿Y los principales reproches que se le podrían formular?
R.- No tener una conciencia clara de la magnitud de su Imperio y pensar en América como un lugar básicamente para extraer oro y riqueza. Casi todos lo objetos que las culturas precolombinas elaboraron con este material fueron fundidos. Hoy es muy difícil encontrar piezas de oro procedentes de México o del Perú. En general, los conquistadores se interesaron poco en conocer estas culturas.
P.- ¿En qué estado estaba su conciencia cuando agonizaba en Yuste?
R.- Debía de tener una molesta sensación de fracaso. Su proyecto de unificación europea a través del catolicismo sufrió muchas derrotas a manos protestantes. Aunque en Castilla logró establecer un sistema de gobierno muy eficaz mediante los consejos.
P.- Su tercer tomo sobre el Imperio Español culmina cuando Felipe II desiste de conquistar China. ¿Fue una idea que llegó a considerar seriamente?
R.- Recibió una carta del gobernador y el arzobispo de Filipinas en la que ambos le comentaban que si les enviaba 5.000 hombres y 30 buques podrían hacer con China lo que Cortés había hecho en México. Sin embargo, Felipe II nunca llegó a responder a esa carta.
P.- ¿Diría que su amor España es comparable al amor de pareja: arrebatado y pasional al principio y más sereno y racional después?
R.- Es una pregunta muy difícil de contestar. Lo que sí puedo decir es que mi amor a España continua siendo muy profundo.



miércoles, 5 de enero de 2011

Los cables hispanos de la independencia de Estados Unidos

Retrato de José Solano y Bote en Florida. museo Naval de Madrid
JESÚS GARCÍA CALERO. Abc. es12/12/2010
Los hechos ocurren 230 años antes de Wikileaks. Cartas cifradas desde Madrid informan a los padres de la patria norteamericana de la disposición de Floridablanca a ayudar a la independencia de Gran Bretaña, así como de los detalles de cómo se entrega esta ayuda sin rastro. Van cifradas porque la Corona intercepta las comunicaciones. La administración española es un engranaje perfecto.
Estamos a finales del siglo XVIII. Las dinastías borbónicas han salido tocadas de la Guerra de los Siete Años. Para recuperar Manila y La Habana, España ha perdido la Florida y debe reforzar su posición frente a Londres. Las potencias viven entonces una década de pura guerra de información, espías y ayudas veladas. Enviados desde Madrid y las colonias, unos 3 billones de dólares en plata española, al cambio actual, financian la independencia de EE.UU., ayuda que nunca se devolvió y sin la cual el nuevo Estado habría quebrado, según el estudio jurídico de José María Lancho, adelantado en estas páginas.
En una de las cartas cifradas, William Carmichael dice a John Jay, plenipotenciario de los colonos en España, en mayo de 1780, que trató de lograr caballos españoles para el ejército americano, sin que le fuera posible. Habla de la buena disposición de la Corte y dice que el Rey ha dado «una muestra de su amistad al encargar una suma adicional de 3 millones para permitirnos la compra de los pertrechos para 30.000 soldados». Su Majestad acordó también «enviar una armada considerable y fuerzas de tierra».
La Guerra de Independencia estalla. En casa de George Washington fallece uno de los enviados españoles, Juan Miralles. La herencia hispana corre tanto por la plata como por la pólvora. Gálvez toma Pensacola y recupera Florida, distrayendo el esfuerzo bélico inglés. Solano y Bote gana con su providencial ayuda el título de Marqués del Socorro.
Gran Bretaña quiere pagarnos con la misma moneda. Carmichael informa al Congreso en noviembre de 1781 de un agente inglés quien, bajo el nombre de Comodoro Johnson, pretendía obtener permiso del embajador portugués para poder desplazarse al Brasil. De allí iría a Caracas. Habla de la situacion de revuelta en Perú y su extensión a México. Y dice que reducirá la capacidad financiera de España en la guerra.
Volvamos a los tiempos de Wikileaks. La noticia del estudio jurídico de Lancho ha sido bien valorada por medios diplomáticos. Fuentes de Exteriores han asegurado a ABC que la ayuda española a los padres de la nación americana «no es un episodio bien conocido en EE.UU., en parte por el poso antiespañol de los anglosajones. Y quien conoce el episodio siempre ha creído que la ayuda española era circunstancial».
La diplomacia advierte de que es un buen momento para reivindicar el pasado hispano: «La Corona ayudó a la independencia con miedo y en secreto, para evitar que el mensaje emancipador se extendiese por América del sur. Por eso ni nosotros mismos lo dijimos muy alto, pero también hay que subrayar que no está olvidado del todo. En Washington y en Nueva Orleans hay, por ejemplo, estatuas de Gálvez, el conquistador de Pensacola».
La cuestión es: ¿cómo hacer bien esta reivindicación? Los más progresistas ven esta historia común como «una vía de integración cada vez más necesaria. Nosotros debemos favorecerla, sin exclusivismos y buscando aliados, como puede ser México. Lo hispano está en la gastronomía, la topografía, la lengua, el arte...»
Prueba de que el asunto está de plena actualidad es la exposición «El hilo de la memoria», que Seacex acaba de inaugurar en Nuevo México y se podrá ver en Santa Fe, El Paso y Nueva Orleans. Pero hay más: el acuerdo firmado por Ángeles González-Sinde y la NOAA ha proyectado también la recuperación de lo hispano en los santuarios nacionales marinos. La historia continuará.