miércoles, 19 de octubre de 2011

La 'resurrección' de los celtas

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Rosa M. Tristán 18/10/2011 http://www.elmundo.es/elmundo
Los celtas milenarios 'han resucitado'. Un poblado en Porto do Son (A Coruña) es el asentamiento en el que la productora Explora Films ha dado vida a una cultura que sucumbió bajo las botas de los soldados romanos, pero cuya huella aún es visible en el noroeste de la Península Ibérica y en otras zonas regiones de la costa atlántica. Es 'El legado del celta', una película documental que ya se distribuye en varios países europeos.
Recogiendo los últimos hallazgos arqueológicos en los yacimientos donde se buscan vestigios de este pueblo -y hay 3.200 enclaves conocidos-, el director José Manuel Novoa ha hecho un viaje al pasado en el que se defiende la tesis de que los celtas no invadieron Galicia hace casi 3.000 años, sino que fueron llegando lentamente, desde el centro de Europa, y su lengua, sus costumbres y tradiciones y su religión acabó 'empapando' a los primitivos pobladores de la región.
"Hemos contratado a 350 figurantes de la zonas y viajado también a Portugal, Inglaterra, Escocia y Francia para reflejar la historia desde el Megalítico, hace 8.000 años, hasta la llegada de los romanos: su vida económica, política y social. Y contamos que no era un pueblo de salvajes, sino una civilización avanzada, que tuvo contactos comerciales con el Mediterráneo y que, desde allí, esos avances viajaron por el Atlántico hasta otros países", relata Novoa.
Para ello ha contado con el apoyo del arqueólogo Xurxo Ayán (CSIC), que ha ayudado clarificar el debate en torno a si eran o no celtas los habitantes de los castros gallegos. "En los años 60, los investigadores empezaron a defender que eran galeicos, y no celtas, pero en los últimos 10 años el debate se ha reabierto. Ahora está claro que hace 2.500 años había fuertes nexos culturales entre los castreños y los celtas", argumenta Ayán.
Y, sobre todo, se rompe el tópico de que los habitantes de los castros eran un pueblo monocorde. Muy al contrario, el documento audiovisual refleja su variedad de formas de vestir, de construcciones, incluso de valores económicos. También muestra que hubo rutas comerciales con los cartagineses, que les llevaron sus cerámicas y sus molinos circulares, entre otros progresos.
'El legado del celta' ha sido coproducido con RTVE y Canal Historia y ya se está distribuyendo por todo el mundo, especialmente por Escandinavia, Gran Bretaña y Francia, pero también en Rusia.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Estados Unidos y su corazón de plata española

Capitulación de Cornwallis en Yorktown (John Trumbull. 1820)


http://www.abc.es/20101128/cultura/ JESÚS GARCÍA CALERO
Aveces la verdadera historia se halla oculta dentro de la misma historia, en pequeños trazos, datos dispersos, papeles nimios... hasta que alguien los encuentra y todo cobra otro sentido. Esto ocurre con el apoyo, bastante conocido y estudiado, que la Corona española ofreció a las colonias rebeladas contra Gran Bretaña en América durante la guerra de Independencia (1776 a 1783) que dio origen a EE.UU. Nuevos documentos invitan a una relectura de esta historia que indica que la primera potencia mundial no habría salido adelante sin la ayuda de España, porque la deuda fue astronómica y además porque no devolverla salvó de la quiebra al naciente Estado.
Todo parte de un estudio jurídico presentado por el abogado José María Lancho la pasada semana en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Tras años de investigación en archivos de España y América, ha reunido correspondencia, documentos mercantiles y diplomáticos que le permiten cuantificar esa deuda, por primera vez sin utilizar estimaciones, en más de 3 billones de dólares al cambio actual —con interés compuesto pactado del 5%— (o en más de medio billón de dólares con interés simple). Cifra no definitiva, calculada por Lancho y el auditor Antonio Granero, muy moderada por no incluir pagos directos desde La Habana y tener en cuenta algunas compensaciones.
No está en la intención del investigador que sus hallazgos supongan un ajuste de cuentas entre gobiernos que nos sacaría de la crisis, pero sí que sirva para que EE.UU. valore con nuevos ojos «la aportación hispana a su cultura desde el minuto cero de su historia» y para «derribar leyendas negras que aún se alimentan contra lo hispano allí». Así lo ha comprobado Lancho, por ejemplo, en el juicio contra los cazatesoros de Odyssey, que dio un vuelco gracias a su investigación de las indemnizaciones españolas del XIX.
España no se expuso tanto como Francia en su ayuda a la rebelión americana. El rey francés estaba resuelto a debilitar al inglés hasta la aniquilación, pero España se movió con más cautela ante un problema que podía venírsele en contra en sus propias colonias. Aun así, los nombres de Benjamin Franklin, Baumarchais, John Jay, Jefferson, Carlos III, Floridablanca, Gálvez... permiten entrever un tablero donde jugaban las mejores mentes del siglo.
Franklin llegó a París con la intención de financiar la rebelion. Reunió voluntades y el Tesoro francés acabó sufriendo tal mella que la ayuda contribuyó no poco a extenuar la Hacienda (y por tanto a convocar los Estados Generales). Esto es conocido, pero no lo son tanto los pasos en España de su sucesor, el plenipotenciario John Jay, joven abogado de Nueva York. Con dificultades trató de conseguir lo mismo de la Corte española. Apoyado por el embajador de Francia construyó su propia red de intereses desde Madrid, ciudad en la que nunca se encontró cómodo. Aquí murió una de sus hijas y no consiguió el éxito en la Corte que Franklin lograba en París. Aún así trató con el secretario de Estado, el conde de Floridablanca, otro abogado murciano con el que pudo entenderse, convencido de que había que fortalecer la posición española contra Londres.
Por la puerta de servicio
Pero España trata con él por puertas de servicio, para no ofender a Inglaterra ni provocar el enfrentamiento directo. Jay emite letras y recaba fondos sin dejar rastro. Por eso ha sido hasta ahora tan difícil cuantificar el monto total de una ayuda «sin la que no habría tenido éxito la empresa colectiva cuya consecución ha transformado la historia en los últimos siglos: el nacimiento de EE.UU», según Lancho.
Repasando la importantísima historiografía, a la que debe mucho, y sumando sus aportaciones documentales, el abogado ha rastreado el devenir de la deuda que, en el primer tercio del siglo XX, se daba por pagada, aunque sin remitir a documento alguno. Desde el siglo XVIII los tratadistas afirman que no cabe la prescripción extintiva. Y en su estudio Lancho analiza el devenir del asunto en derecho internacional hasta nuestros días. EE.UU. no la otorga efectividad entre Estados. Por ello mantiene «la posiblidad jurídica de la vigencia de esta deuda».
Lancho ha manejado los listados de materiales enviados por barco desde Bilbao y Cádiz, y desde alguna ciudad europea, a cargo del Real Tesoro. Barcos cargados de uniformes, armas, pertrechos o medicinas que partieron igualmente desde Nueva Orleans y La Habana, y el dinero contante que fue entregado según las pruebas en París, Bilbao, Nueva Orleans así como fuertes sumas a John Jay por letras que emitía él o por encargo del Congreso.
El rastro, meticulosamente perseguido, ha permitido a este abogado demostrar la existencia de algunas partidas, cuantificar cabalmente otras o computar entregas que no eran consideradas ayuda. Documentalmente sostiene que se minimizó la ayuda (España no podía protestar en alto por la discreción con la que camufló este empeño antibritánico). «Los plenipotenciarios americanos en París deliberadamente alteraron las cifras que habían pasado por sus propias manos», afirma. Lancho.
En resumidas cuentas, gracias a la ayuda española los colonos pudieron mantener su lucha hasta la decisiva batalla de Yorktown en 1781, donde aún eran pagados y pertrechados los combatientes franceses (había más que americanos) con pecunio extranjero. Lafayette había escrito a su ministro Vergennes en 1780: «El ejército americano, señor conde, es poco numeroso, está mal vestido, medianamente artillado, y todos estos inconvenientes son debidos a la depreciación del papel».
La plata española valía más: 3,5 millones de pesos. América estaba en quiebra y no podía pagar si pretendía salir adelante, tanto que Kentucky, que entonces englobaba mucho territorio, se planteó abandonar la Unión y —dato poco conocido— incorporarse a la Corona española. Por demás, pagar la deuda significaba alentar a los partidarios del Rey Luis XVI, pronto apresado y con España tratando de rescatarlo por todos los medios, incluso el soborno.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Colón no trajo la sífilis a Europa



Quizás la sífilis no llegó a Europa con las carabelas de Colón. El descubrimiento de unos esqueletos sugiere que la enfermedad ya existía en el continente antes del viaje de Colón al Nuevo Mundo.
Una teoría muy extendida hasta ahora entre los expertos en enfermedades tropicales era que las epidemias de sífilis que estallaron en el último decenio del siglo XV, es decir poco después del primer viaje de Colón a América (1492/3), se debieron al contagio de los hombres que le acompañaron en aquella aventura.
Sin embargo, la mayor excavación de esqueletos llevada a cabo hasta ahora en Gran Bretaña y el posterior examen por los expertos parece indicar que la enfermedad era conocida en este país dos siglos antes del viaje colombino, según informa el diario The Times.
Las muestras estudiadas incluyen el cráneo de un niño de sexo no determinado que heredó de la madre esa enfermedad venérea, un trastorno que le produjo tales lesiones en la cabeza que dejó marcas profundas en la parte izquierda de la frente.
Brian Connell, osteólogo del Museo de Londres que ha estudiado los esqueletos con ayuda del radiocarbono 14, dijo no tener duda alguna de que datan de antes del viaje de Colón.
"Estamos seguros de que Cristóbal Colón no tuvo nada que ver con la aparición de la sífilis en Europa", afirma Connell, que confía totalmente en la datación de esos restos humanos.
Según Connell, anteriores descubrimientos en Europa de huesos con huellas aparentemente sifilíticas no habían permitido llegar a una conclusión tan firme.
"O el análisis efectuado con ayuda del radiocarbono no era lo suficientemente preciso o el diagnóstico (de sífilis) no estaba tan claro. Pero este descubrimiento pone fin a la teoría de que Colón fue quien importó la sífilis", afirma tajante el investigador.
Los siete esqueletos sifilíticos proceden de un hospital en las afueras de Londres, el St Mary Spital: dos de los cuerpos fueron sepultados allí entre 1200 y 1250 y los cinco restantes, entre 1250 y 1400.
Todos están no sólo mejor conservados que los analizados anteriormente sino que junto a ellos se han descubierto otros esqueletos y objetos, entre ellos monedas, que han permitido a los científicos corroborar los resultados de la datación con radiocarbono.
Los huesos indican que las víctimas, que eran probablemente pacientes de ese hospital, sufrieron enormes dolores.
El niño cuyo cráneo se ha podido reconstruir estaba seguramente ciego, calvo y sufría horribles dolores por culpa de su irregular dentadura.
Sus dientes forman un ángulo de 45 grados con respecto a la mandíbula, desfiguración facial que debió de ser muy dolorosa para el pequeño, que tenía unos diez años cuando falleció.
"El cráneo, que debería ser liso, parece en cambio un paisaje lunar. Los síntomas (de la sífilis) son evidentes", explica el experto.
Según Don Walker, otro osteólogo del Museo de Londres, las huellas que aparecen en los huesos indican que las víctimas sufrían la forma venérea de la enfermedad, distinta de otras variantes que no se transmiten sexualmente como la treponematosis endémica o el llamado mal de Pinto o frambesia.
Según Connell, el hecho de que la primera epidemia bien documentada se produjese tras la vuelta de Colón de su primer viaje fue seguramente una pura coincidencia.
"La gente buscaba a alguien a quien echarle la culpa. Los ingleses la llamaron viruela francesa y los holandeses, viruela española. Cada cual culpaba al otro", dice el osteólogo.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Los piojos revelan que la ropa tiene 170.000 años

David Reed, responsable de la investigación. Museo de Historia Natural de Florida



Rosa M. Tristán 11/01/2011 http://www.elmundo.es/elmundo/


Un estudio sobre la evolución de los piojos ha revelado que los humanos modernos comenzaron a vestirse hace unos 170.000 años, luego la costura era una tecnología que conocían desde mucho antes de salir del continente africano para expandirse por el planeta.
La investigación es obra de David Reed, un investigador del Museo de Historia Natural de Florida, especializado en mamíferos. Durante cinco años, analizó secuencias de ADN para calcular cuando comenzaron a divergir genéticamente los parásitos que se hacen fuertes en las cabezas humanas.
Sus conclusiones han sido publicadas en la revista 'Molecular Biology and Evolution', según la web 'Science Daily', donde Reed declara que su objetivo desde el principio era establecer con claridad cuando los humanos comenzaron a usar la ropa. "Como se sabe que los piojos se adaptan muy bien, está claro que los piojos de cuerpo y los de la ropa no se diferenciaron hasta que los humanos se vistieron", apunta el investigador.
Los datos indican que los 'Homo sapiens' comenzaron a usar ropa unos 70.000 años antes de emigrar hasta zonas de clima frío, hacia el norte, lo que comenzaron a hacer hace unos 100.000 años. Hasta ahora era imposible poner fecha a las vestimentas, porque no dejan rastro en los yacimientos.
Todo parece indicar que los humanos comenzaron a vestirse después de perder el pelo corporal, un proceso que comenzó hace un millón de años, lo que significa que pasaron muchísimo tiempo totalmente desnudos: sin ropa ni pelo.
Para Reed es especialmente interesante saber que sobrevivieron en África cientos de miles de años de este modo y que la salida de África coincide con el hecho de que decidieran usar pieles para cubrirse.
Si eligió los piojos es porque otros parásitos se han entrecruzado con diferentes especies durante largos periodos y era más difícil seguir el rastro en ADN. Además, los científicos pueden observar los cambios evolutivos en el anfitrión en función de los que ha habido en los parásitos. De hecho, durante los últimos 20 años estas investigaciones han proporcionado importante información para la medicina, la biología evolutiva o la ecología.
Ni siquiera era éste el primer estudio sobre el tema de la vestimenta basado en los piojos. En 2003, otro trabajo del Instituto Max Planck (Alemania) concluía que su origen se situaba hace unos 107.000 años, si bien ahora se ha mejorado el método de cálculo, retrotrayendo ese origen.
"Los 170.000 años es una fecha mucho más antigua de lo que dice la arqueología pero tiene sentido", señala el australiano Ian dicho Gilligan, "porque significa que los 'sapiens' comenzaron a taparse para mantenerse calientes cuando comenzaron a verse expuestos a los primeros momentos de la Edad de Hielo".
Los 'Homo sapiens' aparecieron hace 200.000 años. Los homínidos arcaicos que habían salido antes de África no dejaron descendientes de sus piojos de la ropa, por lo que no se sabe si hace 800.000 años ya se abrigaban. Lo evidente es que sólo nuestra especie ha sobrevivido hasta el presente.
"Algo que pudo haber facilitado el éxito es que durante cientos de miles de años tuvieron la capacidad de hacer fuegos controlado, nuevas herramientas y también vestir ropas", señala Reed.

jueves, 25 de agosto de 2011

Los Himmler, una estirpe de verdugos

Heinrich Himmler visita un campo de prisioneros en Rusia


Abc.es mercedes monmany 02/07/2011
Hay que decir, antes que nada, que la vida de la autora de la biografía Los hermanos Himmler, la licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Libre de Berlín Katrin Himmler (1967), merece no solo otra biografía ampliada, sino toda una novela. Nieta de Ernst Himmler, hermano de uno de los más poderosos y siniestros gerifaltes del Tercer Reich, Heinrich Himmler, Katrin contrajo matrimonio con un judío israelí descendiente de una familia superviviente del gueto de Varsovia.
Katrin emprendió una investigación personal para descubrir lo que de verdad se ocultaba tras los mitos familiares, que hacían recaer toda la culpa de lo acaecido en un solo miembro, su tristemente famoso tío abuelo Heinrich –difuminando así la auténtica implicación del resto de la familia, según nos dice ella misma en el prólogo–, y viajó a países como Polonia o Israel, «cuya Historia está tan íntima y trágicamente vinculada con la de Alemania y mi familia». No hay que olvidar que en Polonia, Heinrich Himmler había organizado la despiadada campaña de exterminio racista contra el «subhombre judío y eslavo».
Comandante en jefe de las SS, jefe de la Gestapo, ministro del Interior, supervisor personal del programa de «limpieza racial aria», impulsor de infames experimentos científicos realizados con seres humanos y, por un breve tiempo, durante el sitio de Berlín, desastroso comandante de los Ejércitos del Vístula, Himmler, cumpliendo fielmente los deseos de su idolatrado Führer, gestionó eficazmente la matanza metódica y sistemática de millones de personas, no solo judíos –la gran fijación de Hitler–,
sino también polacos, gitanos, homosexuales, comunistas y discapacitados en general.
Katrin Himmler, familiar directa de una estirpe vergonzosa de verdugos, casada con un descendiente de los masacrados, arregla cuentas con su pasado. Pero su biografía, además, describe, en todos sus más sutiles y sinuosos meandros, el grado de implicación, las prácticas y los circuitos normalmente usados en aquellos días para involucrarse, el apoyo activo a la política de represión, la participación en las gratificaciones del régimen y la vecindad estrechísima y nada ocasional –como muchas veces se quiso demostrar en los juicios de Núremberg y similares– con sus crímenes.
Lo más interesante de esta biografía de una «familia normal» alemana, los Himmler, que encarna toda una época y pone al descubierto, de forma microscópica y atroz, la compleja y extensa trama de crímenes tejida por un gran número de alemanes –de modo distinto, con diferente protagonismo y con intensidad variable–, es conocer precisamente el día después, las trayectorias posteriores, psicológicamente escapistas o psicológicamente responsables, que utilizaron los culpables y sus vástagos para afrontar el pasado.
No es nada nuevo decir que para el nacionalsocialismo la familia era algo fundamental para la educación de «futuros jefes» y para la extensión del concepto de raza. Algo que, por cierto, desde el primer momento le fue encomendado a un ultranacionalista fanático como Himmler; a fin de cuentas, él fue el principal encargado de la «política racial» del Reich, creando, bajo supervisión de Hitler, la Sociedad de la Herencia Ancestral, en la que se estudiaban los árboles genealógicos de los antepasados, en busca de los orígenes de la raza pura aria.
El libro de Katrin extiende un inquietante y turbio manto de respuestas que van desde los cínicos, e incluso desafiantes, estados de amnesia selectiva a los dolorosos procesos de investigación y búsqueda exacta de responsabilidades, caso por caso, dentro de aquellas gigantescas fantasías de destrucción que azotaron a generaciones enteras, engendrando desde la cuna monstruos como Heinrich Himmler.
En vez de enfrentarse valientemente a su destino, en el último momento Himmler intentó salvar de forma cobarde, o en un acto último de desquiciada megalomanía, el pellejo. En su caso, sería a través del conde Bernadotte, al mando de la Cruz Roja Internacional, ofreciéndose para representar un papel, cualquier papel, en la nueva Alemania de transición. Propuesta que Eisenhower rechazó de forma furibunda, declarándole el mayor criminal de guerra de la Alemania nazi.

lunes, 22 de agosto de 2011

Los primeros 'Homo' emigraron desde África hasta Georgia

Cráneos que se han utilizado en el estudio. Universidad de Granada


Rosa M. Tristán http://www.elmundo.es/elmundo/
La salida de los humanos de África, hasta llegar a colonizar el planeta, y alcanzar los 7.000 millones de individuos (este mismo año) siempre ha sido tema de discusión científica. Las últimas investigaciones apoyan la hipótesis de que desde su origen el género 'Homo', cuando era más parecido a un chimpancé que a los humanos actuales, ya abandonó el continente que fue su cuna para conquistar nuevas tierras.
Uno de estos trabajos es el que esta semana han presentado científicos de las universidades de Granada y Málaga, que han realizado un estudio comparativo de 14 cráneos de diferentes especies humanas para confirmar que los 'habilis' dejaron África hace más de 1,8 millones de años, que es cuando se han encontrado restos de su descendiente, el 'Homo georgicus', en Dmanisi (Georgia).
El trabajo, publicado en la revista 'Quaternary International', se centra en la variabilidad en las formas de los cráneos. "De todas las variables posibles hemos escogido tres del cerebro y tres de la cara que sirven para diferenciar claramente a chimpancés, gorilas y humanos", explica Juan Manuel Jiménez Arenas, de la Universidad de Granada. Paul Palmqvist y Juan Antonio Pérez Claros, de Málaga, cofirman el artículo.
Los autores concluyen que, en realidad, sólo hubo tres taxones ("Se podría decir especies", señala Jiménez Arenas) a lo largo de toda la evolución humana, es decir, que sólo tres 'Homo' presentan características muy diferentes. Serían los 'habilinos', cuyos restos más antiguos son de hace 2,5 millones de años; los 'erectus', de hace entre 1,8 millones de años y 40.000 años, y entre los que encuadran a los 'Homo ergaster' y los neandertales; y los 'Homo sapiens'.
Ya en el año 2006, Jiménez Arenas planteó la hipótesis de que los 'habilis', llamados así por su capacidad de fabricar utensilios de piedra, habían llegado hasta Georgia, pero hasta que en 2007 no se encontraron restos del cuerpo de los homínidos de este yacimiento no había pruebas. Aún hoy es tema de debate entre los especialistas.
En este trabajo, los autores observan que hay características de esta primitiva especie, como su reducido tamaño del cerebro, los dientes grandes, la cara muy robusta y la musculatura de masticación muy desarrollada, que cuadran con la de los habitantes de Dmanisi.
Otro factor determinante es que las herramientas de piedra encontradas en Eurasia, y fabricadas hasta hace 600.000 años, están talladas con la tecnología de Modo I u Olduvayense, que utilizaban los 'Homo habilis', cuando en África hacía mucho tiempo que había aparecido un método superior, el Achelense o Modo 2: se ha documentado en África hace 1,6 millones de años, un millón de años antes.
Los autores plantean que el Odluvayense pudo perdurar en Eurasia porque los felinos que había aprovechaban muy bien la carne, dejando menos carroña para los humanos arcaicos, pero plantean también otra posibilidad: puede que las poblaciones euroasiáticas fueran todas descendientes de los primeros homínidos emigrantes, hasta que fueron reemplazadas por las de otra especie con útiles más sofisticados.

miércoles, 17 de agosto de 2011

La superioridad numérica del Homo sapiens acabó con los neandertales

Los neandertales eran pelirrojos y de piel clara Science

17 de agosto 2011 http://www.lavanguardia.com/
Investigadores de la Universidad de Cambridge han realizado un hallazgo que da respuestas a la desaparición repentina de los neandertales europeos después de 300.000 años de dominación. Los investigadores han descubierto que los humanos procedentes de África invadieron la región, llegando a superar en más de diez veces la población neandertal.
El estudio se ha publicado en la revista Science por dos investigadores del Departamento de Arqueología en Cambridge, el profesor Sir Paul Mellars, profesor emérito de prehistoria y evolución humana, y la estudiante de doctorado Jennifer French.
Las razones de la desaparición de las poblaciones europeas de Neandertal en todo el continente hace unos 40.000 años ha supuesto durante mucho tiempo uno de los grandes misterios de la evolución humana. Después de 300.000 años de vida, en los fríos entornos sub-glaciales de Europa central y occidental, los neandertales fueron reemplazados rápidamente en todas las áreas del continente por las nuevas poblaciones de Homo sapiens (anatómica y genéticamente modernas) que se habían originado y evolucionado en ambientes tropicales de África.
Mediante la realización de un análisis estadístico detallado de las evidencias arqueológicas de la región de Périgord, en el suroeste de Francia -región que contiene la mayor concentración de neandertales y asentamientos de los humanos modernos en Europa- se han encontrado pruebas claras de que las primeras poblaciones humanas modernas penetraron en la región en un número al menos diez veces más grande que el de las poblaciones locales de Neandertal ya establecidos en las mismas regiones.
Esto se refleja en un fuerte aumento en el número total de sitios ocupados, densidades mucho más altas de los residuos de la ocupación (es decir, herramientas de piedra y restos alimenticios de origen animal) que revelan mayores grupos de individuos y, al parecer, mejor integrados socialmente.
Al encontrarse con esta entrada espectacular de la población humana moderna, la capacidad de los grupos de neandertales locales de competir por los asentamientos, suministro de alimentos de origen animal (principalmente renos, caballos, bisontes y ciervos) y recursos de supervivencia para afrontar los inviernos glaciales fue socavada masivamente. Además, casi inevitablemente, tuvieron lugar repetidos conflictos entre las dos poblaciones por la ocupación de los lugares más atractivos y más ricos en alimentos; el grupo humano mayor en número y mejor coordinado tenía garantizado el éxito frente a los grupos de neandertales.
La evidencia arqueológica también sugiere que los recién llegados poseían tecnologías superiores de caza y herramientas (por ejemplo lanzas de caza más eficaces y de largo alcance) y eran más eficientes en los procedimientos de proceso y almacenado de alimentos durante el invierno. También parecen haber tenido más amplios contactos sociales con grupos humanos adyacentes, lo cual favorecía el comercio y el intercambio de suministros esenciales en tiempos de escasez de alimentos.
Sigue existiendo un intenso debate sobre si los grupos de humanos modernos también disponían de un cerebro más desarrollado. Sin embargo, la repentina aparición de una amplia gama de formas de arte complejo y sofisticado (incluyendo pinturas rupestres), la producción a gran escala de artículos de decoración (como la piedra perforada, las cuentas de marfil y las conchas de mar) y los sistemas "simbólicos" de las marcas en huesos y herramientas de marfil -todo ello completamente ausente entre los neandertales- apuntan claramente a sistemas más elaborados de comunicación social entre los grupos modernos, probablemente acompañados de formas más avanzadas y complejas del lenguaje. Todos estos nuevos patrones de comportamiento más complejos se desarrollaron durante las primeras poblaciones africanas de Homo sapiens, al menos 20.000 o 30.000 años antes de su dispersión desde África y la colonización progresiva por Europa y Asia.
Si, como las evidencias genéticas sugiere, el Homo sapiens africano y las poblaciones europeas de neandertales evolucionaron por separado durante al menos medio millón de años, entonces la aparición de algunos contrastes significativos en las capacidades mentales de los dos linajes no sería sorprendente, en términos evolutivos. Según el profesor Mellars, "esta gama de innovaciones tecnológicas y de comportamiento permitió que las poblaciones humanas modernas invadieran a otras poblaciones. Los neandertales retrocedieron inicialmente a regiones más marginales y menos atractivas del continente y finalmente, en unos miles de años, se extinguieron".
A pesar de los contrastes culturales, conductuales e intelectuales entre los neandertales y las poblaciones humanas modernas, este nuevo estudio demuestra por primera vez la supremacía numérica de las primeras poblaciones de humanos modernos en Europa occidental y, por lo tanto, en gran parte se resuelve uno de los debates más largos y controvertidos sobre la enigmática extinción de las poblaciones neandertales.