domingo, 26 de septiembre de 2010

La rebelde que huía de Jaime I

Trabajos de recuperación de los huesos de mujer hallados en un acantilado del término de Artà, en Mallorca.- MATEU RIERA

ANDREU MANRESA 24/09/2010 http://www.elpais.com/

Primero aparecieron las llaves de forja de tres casas del siglo XIII ocultas en una cueva abierta en los montes de Ferrutx y ahora ha sido hallado el cadáver de una de las propietarias, una mujer rebelde, una habitante bereber de Mallorca que en marzo de 1230 intentó huir con un grupo de payeses sarracenos de las huestes colonizadoras catalano aragonesas del monarca Jaume I, llamado el conquistador.
"Se ha confirmado un caso final de la conquista de Mallorca, narrado por el rey en su crónica El llibre dels fets. Excepcionalmente excavamos un episodio concreto, que es real. Los hechos son ciertos y los hallazgos documentan lo escrito", observa el historiador Miquel Barceló que con Mateu Riera y Helena Kirchner dirige la campaña de investigación que se realiza desde 2009 en un acantilado del término de Artà (el Iraten de los bereberes). Mallorca era una isla oriental de Al Andalus.
Aquel refugio, una bauma, no fue vulnerado por otros humanos desde el siglo XIII hasta que los montañeros de los bomberos de Mallorca detectaron restos cerámicos. "Todo allí quedó intacto desde aquel día de noche llena de marzo de 1230 en que los payeses fueron capturados. Nadie regresó a buscar las llaves o el cuerpo. Los payeses que se refugiaron en la cueva no sabían que su isla había sido invadida y la capital (Medina Mayurka, Palma) tomada tres meses atrás. No pensaron en que se convertirían en cautivos, derrotados, por eso viajaban con las llaves", agrega Barceló.
Los historiadores, con la ayuda de escaladores, han rastreado y excavado el refugio de tan difícil acceso y han profundizado en el examen de los restos del ajuar doméstico y de comida (granos, almejas, erizos de mar, espinas, huesos de conejo de la última comida preparada en un horno- tinaja). Los trabajos se centrarán ahora en los aspectos antropológicos del cuerpo hallado.
Los restos de una mujer que nació al estrenarse el segundo siglo del primer milenio -posiblemente tendría entre 20 y 40 años al morir en su refugio-, han sido hallados este mes de septiembre en un enterramiento musulmán entre rocas, a pocos metros de donde aparecieron las tres llaves, que han sido restauradas. La mujer estaba oculta en la montaña con dos decenas más de los que eran habitantes de Mallorca. El cuerpo estaba enterrado de lado y orientado hacia el sureste hacia la Meca en un acantilado.
El rey Jaume I encomendó la captura de los últimos rebeldes a un caballero especialista en desalojos y acciones complejas, el aragonés Pere Maça -retratado en murales bélicos del MNAC en Barcelona las tropas de los caballeros y magnates de Medina Mayurka. Maça reclamó tiradores de ballesta, picadores y lanceros. Los payeses en fuga de la Mallorca musulmana buscaron un entorno montañoso y litoral donde, precisamente, el pintor Miquel Barceló tiene su casa y estudio en el pabellón de caza del rey Sanxo. En aquella zona se capturaron hasta 2000 musulmanes que los catalano aragonoses esclavizaron. En dos generaciones no quedó rastro ni habitante de Al-Andalus mallorquín.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Hallan en Gran Bretaña herramientas de los primeros habitantes del norte de Europa

ELMUNDO.es 08/07/2010

El primer asentamiento de homínidos en el norte de Europa se produjo en la costa este de Gran Bretaña y 100.000 años antes de lo que se pensaba, según publica la revista científica Nature esta semana.
La investigación, llevada a cabo por un equipo de arqueólogos y científicos de varias universidades británicas junto al Natural History Museum y el British Museum de Londres, data las herramientas de sílex encontradas en la costa este de Gran Bretaña en más de 800.000 años. Estas 70 herramientas pertenecerían a los primeros homínidos asentados en el norte de Europa, con anterioridad a los restos más antiguos conocidos hasta el momento, que se habían encontrado en las áreas de los Pirineos y los Alpes.
La presencia de homínidos en las islas británicas hasta ahora databan de hace 500.000 años 'sólamente'. Sin embargo, el descubrimiento de las excavaciones de Happisburgh, en la costa este de la región de Anglia (Reino Unido), confirma la llegada de homínidos en la isla mucho antes, hace unos 800.000 años, durante un breve periodo de cambio de temperaturas parecido al clima Mediterráneo hoy en día.
Las 70 herramientas de sílex encontradas son las primeras muestras de presencia continuada de homínidos en los límites de bosque boreal de Eurasia durante el Pleistoceno temprano. La duras condiciones de vida en esas frías latitudes, con pocas horas de sol y esasa presencia de animales para alimentarse, demuestra la capacidad de adaptación a las diferencias climáticas de nuestros predecesores.
Los homínidos que fabricaron estas herramientas encontradas en Happisburgh podrían estar emparentados con sus coetáneos ibéricos de Atapuerca, España, pertenecientes a la especie 'Homo antecessor', con una fisiología facial bastante similar al 'Homo Sapiens'.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Adolf Hitler no fue un héroe en la Primera Guera Mundial

EFE / LONDRES. 18/08/2010 ABC.es

Adolf Hitler no fue un héroe en la I Guerra Mundial, ya que siempre estuvo alejado del frente de batalla, y el antisemitismo y radicalización que le llevaron al poder años después no nacieron a raíz de la dolorosa derrota en la contienda.
Así lo afirma el historiador de la Universidad de Aberdeen (Escocia) Thomas Weber en su libro "La primera guerra de Hitler", en el que asegura que la trayectoria del dictador en la I Guerra Mundial fue una elaborada fabricación del régimen nazi. Weber basa su afirmación en nuevas cartas y documentos descubiertos en archivos alemanes, que sugieren que Hitler no sólo no fue un héroe en el campo de batalla, sino que sus compañeros se referían a él como "etappenschwein", "un cerdo de la retaguardia".
Hasta ahora, el consenso de los historiadores era que el joven Adolf Hitler se jugó la vida como portador de mensajes entre el mando y el frente de batalla, pero los papeles a los que ha tenido acceso Weber indican que era un mensajero de retaguardia y que siempre estuvo a más de 5 kilómetros de la primera línea. "La primera guerra de Hitler", que estará a la venta en el Reino Unido a partir del próximo 16 de septiembre, sostiene que el Partido Nazi invirtió tiempo y dinero para suprimir cualquier evidencia física de la auténtica historia del "Führer" durante la guerra, con el objetivo de convertirlo en un político popular.
"El mito de Hitler como soldado valiente y la camaradería que vivió en las trincheras fue algo que el Partido Nazi usó desde el principio para extender su influencia más allá de la extrema derecha", manifestó el historiador en un comunicado. Los nazis "hicieron todo lo posible para proteger esta idea", destacó Weber, quien aseguró tener constancia de que unas memorias escritas por uno de los compañeros de Hitler fueron significativamente alteradas tras su publicación en 1933.
Lo que los nazis consiguieron convertir en hecho histórico es que la I Guerra Mundial fue el caldo de cultivo político de Hitler, que se radicalizó por sus vivencias y su sentimiento de que Alemania fue humillada por los aliados con el Tratado de Versalles. Pero la realidad, según Weber, era que "la vida de Hitler durante la guerra era su auténtico talón de Aquiles" y que los nazis temieron durante mucho tiempo que su versión de los hechos se colapsara como un castillo de naipes si se conocía la versión de quienes estuvieron con él, o cerca de él, durante la contienda.
"Hitler era un elemento atípico en el regimiento al que pertenecía y realmente no sufrió una radicalización por la guerra", subrayó el historiador, convencido también de que si Hitler vio reconocido su esfuerzo militar con la Cruz de Hierro fue porque estaba muy bien conectado, y no porque fuera un soldado valiente.
Relato exagerado
Weber afirma también en su libro que Hitler exageró el relato acerca de que fue el único soldado de su regimiento que sobrevivió a una batalla contra fuerzas británicas de élite. El historiador fundamenta la gran parte de sus revelaciones en los archivos del 16 Regimiento de Reserva de la Infantería Bávara (RIR 16), que hasta ahora no habían sido catalogados ni utilizados por los estudiosos para indagar en la vida del "Führer".
Weber los encontró prácticamente intactos en el Archivo de Guerra de Baviera (Alemania), porque habían sido traspapelados e incluidos en el archivo general de la división a la que pertenecía el regimiento al que estaba adscrito Adolfo Hitler.
El historiador también compiló una lista de 59 judíos que formaron parte del mismo regimiento, logrando localizar a la familia de Hugo Gutmann, el oficial judío que propuso a Hitler para ser condecorado con la Cruz de Hierro en 1918. Igualmente, localizó a los familiares de Justin Fleischmann, un soldado judío cuyos diarios de guerra no reflejan en ningún momento que ya existiera un sentimiento antisemita en el regimiento o que los miembros del grupo se consideraran entonces nacionalsocialistas.
Es más, señala Weber, ni siquiera la mitad de los supervivientes del regimiento apoyaron políticamente a Hitler tras la guerra y en el año 1933 sólo el 2% de ellos era miembro del Partido Nazi. En este sentido, el libro revela que Hitler sólo acudió a una reunión de veteranos de su regimiento, en 1922, en la que fue "fríamente ninguneado", por lo que nunca regresó, ni siquiera en 1934 cuando ya estaba en el poder y sus compañeros se reunieron para conmemorar el 20 aniversario del inicio de la I Guerra Mundial.
"Nunca pensé que escribiría sobre Hitler, porque hay muchos libros sobre su vida, pero descubrí que casi no sabemos nada sobre Hitler y la I Guerra Mundial, y que prácticamente todo lo que sabemos se basa en 'Mein Kampf' o en la propaganda nazi", explicó. "Fue una sorpresa encontrar tanto material nuevo. Más del 70% de mi libro se basa en fuentes no utilizadas previamente", aseguró.

domingo, 15 de agosto de 2010

Pedro Bohórquez, ¿un Inca granadino?

Cerro de la Sal
Luis Conde- Salazar 11/08/2010. ABC.es

El 11 de agosto de 1657 un magnético pícaro granadino nacido en la aldea de Arabal en 1602 y probablemente de ascendencia morisca, fue proclamado «Inca del Tucumán» por el gobernador de aquella región, hoy en el norte de Argentina pero entonces perteneciente al Virreinato del Perú. Se llamaba Pedro Bohórquez, aunque casi con total seguridad su nombre verdadero fuera el de Pedro Chamijo. Por un tiempo también se hizo conocer como Francisco después de ser descubierto en uno de sus múltiples engaños, a los que no fueron ajenos durante más de cuarenta años virreyes, gobernadores, seglares, eclesiásticos y los propios indios pacciocas del Valle de Calchaquí, un reducto junto a los Andes que mantenía una cierta autonomía de la Corona española. Bohórquez, así lo llamaremos, perteneció a esa caterva de buscavidas que desembarcaron en la América colonial en pos de una fortuna y un éxito social que difícilmente encontrarían en la península, sobre todo teniendo en cuenta que aquel territorio, nuevo y lejano, era un campo abonado para la fabricación de sueños, mitos y utopías, que se desplazaban por la geografía continental e insular al ritmo de la imaginación de sus perseguidores. Sin duda El Dorado es el más conocido de esos mitos, pero hubo muchos otros, como las Siete Ciudades de Cíbola, la Ciudad de los Césares, el País del Gran Paitití... Precisamente el Gran Paitití tendría, como veremos, una atracción especial para Bohórquez, aventurero que un buen día decidió que a sus días les esperaban o la gloria o la horca. O una cosa u otra.
¿Cómo llegó a «coronarse» como inca (emperador) un hombre de familia humilde sin apenas formación académica ni castrense, que llegó a América con 18 años sin nada que llevarse a la boca? Más o menos, así fue: Bohórquez (todavía Chamijo) desembarcó en la localidad peruana de Pisco en 1620, pero en vista de que en aquella ciudad las oportunidades no eran muchas se dirigió a Quinga Tambo, donde contrajo matrimonio con Ana Bonilla, hija de zambo (mezcla de negro e indígena) e india, lo que le permitió vivir con cierta soltura entre dos mundos, aunque eso significara también ser un excluido de ambos. En 1628 tomó posesión de su cargo como virrey del Perú el conde de Chinchón y, justo a la vez, nuestro personaje comenzó a dar muestras de su talento para el embuste. Le faltaba todavía rodaje como buen falsario y fue «descubierto» por el virrey cuando trataba de colocarle una expedición a las fuentes del río Marañón o Amazonas, donde dijo se encontraba el Gran Paititi, un país en el que el oro y la plata brotaban poco menos que de los árboles.
El granadino huyó a Potosí y allí adquirió nueva identidad, haciéndose pasar por sobrino del clérigo Alonso Bohórquez, a quien consiguió engañar. En 1639 el virrey era ya el marqués de Mancera y este sí que cayó en la trampa: La expedición a las fuentes del Marañón se llevó a cabo con su autorización pero, claro, la cosa terminó mal y una vez más Pedro hubo de desprenderse de su identidad, para llamarse por un tiempo Francisco, justo el suficiente hasta que el conde de Salvatierra, nombrado virrey en 1647, sucumbiera a sus fabulaciones, tan poco veraces como muy verosímiles, y autorizara una nueva expedición, que como la anterior culminó en un estrepitoso fracaso. Bohórquez fue deportado a una prisión en Valdivia, en el sur de Chile, pero consiguió huir, llegar a Mendoza en la actual Argentina y desde allí acceder a la región de Tucumán, al frente de cuyo gobierno figuraba Alonso de Mercado desde 1655. Aquí da comienzo la parte más suculenta del relato de la vida de éste «héroe falsario», cuando mediante un juego a tres bandas se decide por tomarle el pelo a todo el mundo. Gracias al misionero jesuita Eugenio de Sánchez, entusiasmado con los relatos de Bohórquez, se entrevistó con Alonso Mercado en Pomán. Le vendió una gran idea para cristianizar a los naturales de Calchaquí, con quienes ya había tenido intenso contacto, convertirlos en súbditos del rey de España y de paso explotar los muchos recursos minerales de la zona. Él se convertiría en «Inca» y así evitaría que los nativos se sublevaran. Pero, por otra parte les contaba a «sus» súbditos que él conocía bien a los españoles y que sabía como liberarse de ellos, instándolos a la rebelión. Así que Bohórquez era tanto lugarteniente del gobernador y capitán general, como líder emancipador indígena.
Tras establecer la capitalidad de ese reino en Tolombón, sus artimañas fueron descubiertas por las autoridades españolas pero, en lugar de entregarse, el inca Bohórquez llevó a cabo una serie de escaramuzas bélicas, sobre todo contra las poblaciones de Salta y San Miguel. Finalmente fue apresado, pero hete aquí que el virrey, tras escucharle, le indultó. Por poco tiempo, puesto que una vez más fue descubierto en sus lucidas patrañas. Esta vez fue encontrado culpable y condenado a muerte. El 3 de enero de 1667 fue sometido a garrote en Lima; su cuerpo, ya sin vida, fue ahorcado y, más tarde, su cabeza separada del tronco y mostrada a la concurrencia como aviso a navegantes...



sábado, 26 de junio de 2010

El homínido más antiguo recibe críticas

Representación del 'Ardipithecus ramidus'- SCIENCE
http://www.elpais.com/
MALEN RUIZ DE ELVIRA 27/05/2010

¿Era Ardi, el homínido más antiguo encontrado hasta ahora, verdaderamente un antepasado del ser humano, y vivía en un bosque o más bien en una sabana? Algunos aspectos de lo que fue considerada la noticia científica más importante del año 2009 son objeto de cierto debate en la comunidad científica, que se refleja en un intercambio de argumentos entre los descubridores y estudiosos del Ardipithecus ramidus, hallado en Etiopía, y sus críticos.
Por un lado, el especialista en homínidos extinguidos Esteban E. Sarmiento, de la Fundación Human Evolution de EE UU, cree que no existen pruebas suficientes de que Ar. ramidus fuera un homínido, es decir, que perteneciera al linaje humano tras la separación del linaje del chimpancé, y se inclina por que era anterior a esta divergencia.
La presentación en sociedad, largamente esperada, del Ar. ramidus, un fósil de hace 4,4 millones de años, se hizo a través de una decena de artículos publicados, bajo la dirección del paleontólogo estadounidense Tim White , el 2 de octubre de 2009 en la revista Science, la misma que acoge ahora el debate. Según Sarmiento, la identificación de un homínido sobre la base de las características de los dientes caninos y premolares induce a equivocación y otras supuestas pruebas, como la de que podía andar erguido basándose en la morfología del pie, no son convincentes.
White y algunos de sus colegas argumentan que son múltiples los parecidos dentales, craneales y esqueléticos entre el Ar. ramidus y otros homínidos, especialmente con el australopiteco posterior y que no sería lógico que estas características se hubieran desarrollado antes de la separación con el chimpancé y luego hubieran vuelto a surgir. El paleontólogo español Juan Luis Arsuaga, que tiene una buena relación con White, señala que cree que sí es un homínido, pero que quedan aspectos por aclarar en lo que se publicó, como lo relativo a la monogamia y la postura bípeda.
Esta última característica, tan importante, tiene que ver también con la segunda crítica, que se refiere al ambiente en que vivió la criatura en lo que hoy es el desierto de Etiopía. Un gran experto, Thure Cerling , de la Universidad de Utah, y científicos de otras universidades argumentan que se trataba de una sabana y no del bosque mucho más cerrado que White y sus colegas presentan. Para ello esgrimen complejas interpretaciones de paleoisótopos, la técnica preferida actualmente para recrear el ambiente pretérito. White y sus colegas las refutan, con argumentos igualmente complejos.
Nuria García, la única científica española que participó en este trabajo, señala: "Los dos se refieren en realidad a la hipótesis de la sabana, la idea de que los homínidos se hicieron bípedos al tiempo que los espacios abiertos fueron siendo predominantes". García cree que Cerling y sus colegas están interpretando a una escala errónea. "Creo que están centrándose en una escala regional de paleoambientes, mientras que White y los suyos, como saben de donde proceden los fósiles, la geología, y la fauna de cada localidad, pueden hacer una interpretación específica del hábitat solo de Ar. ramidus". La paleontóloga española, que trabajó precisamente en la interpretación del ambiente, sobre datos de miles de fósiles, cree que White da una mejor interpretación global, al menos por el momento, y que además establece que la hipótesis de la sabana es ahora testable científicamente, cuando antes no lo era.
"Ardi prefería todavía ambientes más cerrados", concluye García. "La visión de los primates atravesando sobre dos patas las distancias entre zonas boscosas cada vez más apartadas ha mantenido su atractivo durante décadas de investigación", explica White, para quien los datos obtenidos del ambiente en el que vivía Ardi socavan esta hipótesis y dan una visión nueva del nicho ecológico de los primeros homínidos.

domingo, 6 de junio de 2010

La mujer X, un nuevo linaje humano



MALEN RUIZ DE ELVIRA 24/03/2010

El dedo pequeño de una mano infantil, de un niño o niña que vivió hace 40.000 años en Siberia, ha revelado que los antepasados remotos de los humanos salieron de África al menos una vez más de lo que se creía y que en una pequeña zona convivieron neandertales, humanos modernos (de los que descendemos los actuales) y los nuevos homínidos ahora descubiertos, cuyo aspecto y otras características todavía no se conocen. El análisis genético del dedo es la herramienta que ha permitido hacer este sorprendente descubrimiento, que sitúa definitivamente a la genética como auxiliar imprescindible de la paleontología, al menos para la época más reciente.
"Una criatura que no conocemos llevó este linaje desde África y lo hizo hace menos de un millón de años", explica Svante Pääbo , el más prestigioso especialista en ADN antiguo y director del trabajo, que publica la revista Nature. Sin embargo, reconoce Pääbo: "No podemos decir realmente cómo era esta criatura, ni si se conoce ya por fósiles hallados en otros sitios, pero nos da una nueva imagen, mucho más compleja, de nuestro pasado". Prudente, Pääbo se niega a hablar de "nueva especie" y dice que en el laboratorio llaman al fósil Mujer X, simplemente, por la transmisión materna del ADN mitocondrial, que es lo que se ha estudiado, aunque no conocen su sexo.
"Hemos analizado el ADN mitocondrial del fragmento de dedo con las técnicas que desarrollamos para el ADN de neandertal", explica Johannes Krause, del laboratorio de Pääbo. La sorpresa fue que el análisis de esta máquina celular reveló grandes diferencias (hasta 400) con el ADN mitocondrial del hombre moderno y del neandertal. La conclusión es que pertenece a otro linaje, hasta ahora no identificado, posterior a la primera salida del África de un homínido. "Los neandertales y los hombres modernos divergieron evolutivamente hace medio millón de años aproximadamente, y el ancestro común de los tres linajes, incluido el nuevo, data de un millón de años, así que estas criaturas están dos veces más distantes de nosotros que los neandertales", dice Pääbo.
El primer grupo de homínidos que salió de África fue Homo erectus y después hubo al menos otras dos oleadas, la de los ancestros del neandertal, entre los que está en Homo antecessor de Atapuerca, hace entre 500.000 y 300.000 años, y el Homo sapiens, la especie actual, hace sólo 50.000 años. El problema es que únicamente se ha realizado análisis genético del neandertal, por lo que resulta imposible la comparación del nuevo homínido (si resulta serlo y no uno ya identificado por los fósiles) con los anteriores. Pääbo confía en que el ADN del núcleo del mismo fósil, que ya están estudiando, de muchos más datos
El yacimiento en el que se ha encontrado el hueso analizado es un abrigo -la cueva Denisova, en las montañas Altai del sur de Siberia- que ha estado habitado desde hace 100.000 años. El estudio de los estratos de la cueva y de otros yacimientos cercanos indica que el homínido de Denisova vivió cerca, en el espacio y en el tiempo, de los neandertales y los humanos modernos.

jueves, 13 de mayo de 2010

La reina Blanca de Anjou renace de sus trozos

La momia de la reina Blanca de Anjou, esposa de Jaume II.- MUSEO DE HISTORIA DE CATALUÑA
JACINTO ANTÓN. ELPAÍS.com 05/05/2010
La ciencia ha mostrado esta mañana su cara más frankesteiniana -sin que sirva el adjetivo de oprobio, sino al contrario: el personaje de Mary Shelley fue un adelantado- al presentarse la impresionante momia de la reina Blanca de Anjou, esposa de Jaume II (Jaime II de Aragón, el Justo). La soberana medieval presenta un aspecto magnífico sobre todo si se tiene en cuenta que su cadáver, como el de su marido, fue descuartizado, trinchado y paseado en la punta de bayonetas por un pelotón de liberales con ánimo follonero y obviamente antimonárquico en agosto de 1836 tras la desamortización de Mendizábal. Posteriormente, los maltrechos restos fueron devueltos a la sepultura por manos piadosas.
Los investigadores que escudriñan las tumbas reales del monasterio de Santes Creus (Tarragona), en el marco de un proyecto dirigido por el Museo de Historia de Cataluña (MHC), y que hace apenas unas semanas, el pasado marzo, mostraron la momia inviolada del rey Pere el Gran (Pedro III de Aragón), no se hacían grandes ilusiones con su nuera Blanca, pues los ultrajes a la misma están muy documentados y a la vista -por endoscopia- había un batiburrillo poco esperanzador. Sin embargo, ha resultado que la reina estaba casi toda en su sepulcro, aunque eso sí a trozos (y revuelta con dos hombres: no vaya ello en su deshonra, la mezcla fue post mortem). Ha habido que volver a armarla pacientemente, a la soberana, juntando restos como quien monta un puzzle hasta restituir la posición anatómica. Pero el resultado es espectacular.
Hoy ha sido posible, como en el caso de su suegro, entrar a ver a Blanca de Anjou en el recinto aséptico de una cámara estéril en el Centro de Restauración de Bienes Muebles de Cataluña, en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). La experiencia, aunque empieza a ser casi un hábito intimar con momias de reyes antes del almuerzo, es impresionante. La reina es pequeñita (no llegaba al metro y medio de altura) y está en una posición pudorosa, recostada de lado y juntando las piernas. Acababa de parir. Lo primero que te viene a la cabeza es aquella desasosegante consideración de Ambrose Bierce de que incluso un cuerpo desnudo puede estar hecho harapos.
La piel de Blanca tiene un tono amarillento y un aspecto acartonado y amojamado. El cráneo se conserva parcialmente -falta la mandíbula, entre otras partes- pero la piel embalsamada ha permitido recomponer las facciones. Una antropóloga del equipo que la estudia musita tras la mascarilla que la reina era guapa. El estado actual en todo caso es de una belleza difusa y poco convencional por decirlo de manera piadosa. Parte del cuerpo, que corresponde a una mujer de entre 25 y 30 años, está esqueletizado. Falta todo el brazo derecho y el izquierdo son sólo huesos, con la mano retorcida en una posición imposible.
Hay en este cuerpo devastado sin embargo detalles maravillosos y enternecedores: la marca de las medias en la pantorrilla derecha, trazas del vestido y el cinturón sobre la piel; los pechos, en los que uno puede imaginar un remedo del movimiento sensual que cautivó a un rey hace siete siglos. La única muestra de tejido asociado al cuerpo es un pequeño fragmento de seda situado sobre la barbilla e identificado como un velo que debía cubrir el rostro de la reina durante el entierro. Unos tajos en la rodilla y el tobillo apuntan a que se trató de librar al cuerpo del rigor mortis.
La momia contiene, además de tejidos blandos, algunos órganos. En la zona abdominal los científicos identifican el útero, muy voluminoso. Sus dimensiones indican una gestación llevada a término, con muerte durante el parto o muy poco después. Sabemos por fuentes documentales, incluso una carta escrita por el propio marido, el rey, que Blanca de Anjou murió el 13 de octubre de 1310, a los 27 años, dos días después de alumbrar su décimo hijo, "després de gravíssíms dolors que li calgué sofrir per raó del part" ("tras gravísismos dolores que tuvo que sufrir por razón del parto"), según el monarca. La concordancia entre los datos anatómicos y las fuentes históricas ha sido la base de la identificación -aún no al 100 % como matizaron, noblesse oblige, los forenses- de la momia de la reina (por no hablar del detalle de que estaba en su tumba).
La buena conservación de los restos permitirá hacer una reconstrucción facial y comparar con los retratos escultóricos de la reina. También, como en le caso de Pere el Gran, se extraerá ADN para tratar de esclarecer la genealogía de la casa real e identificar otros restos. El estudio de la momia revelará, según los investigadores, datos sobre las prácticas de obstetricia medievales y sobre las sustancias que se administraban para mitigar el dolor.
En la tumba, ha aparecido -excepcionalmente, si se tiene en cuenta el saqueo- un pequeño elemento del ajuar de la reina: un fragmento de pendiente de coral, material que se creía protegía al portador. También han parecido dos mechones de cabellos.
De los dos cuerpos masculinos revueltos con el de la reina no hay muchos restos. Uno corresponde a un joven y se especula puede ser uno de los príncipes, el infante Ferran, muerto con unos veinte años. Del otro, un adulto de unos 60 años, que sería acaso el propio rey Jaume II, no hay más que un coxal, un hueso de la cadera.
Blanca de Anjou (1283-1310), hija de Carlos II el Cojo, rey de Nápoles, se casó a los 12 años con Jaume II, que contaba 28 y había estado casado antes. El primer hijo lo tuvo a los 13 años. Era tan consciente de los peligros del alumbramiento que hizo testamento antes del nacimiento de uno de sus hijos.